JORGE TAPIA VALDES. LA PRESENCIA DE LO AUSENTE

1.-No es fácil despedir a un hombre cuya calidad y valores humanos, son difíciles de olvidar. Fuimos colegas de profesión, en la academia y correligionarios en la vida política.
Fue la universidad y el Partido Radical, el lazo permanente que nos unió por más de medio siglo.
2.- En nuestro permanente accionar por la vida, me forme la conciencia, de lo importante de la convicción doctrinaria y filosófica, de la consecuencia inalterable en sus principios ideológicos, en su humanismo laico, en su racionalismo científico en permanente evolución. Fue para nosotros, en nuestra formación, un faro importante que nos guió en el camino político, docente y profesional.
3.- En su trasuntar político, constituyo, junto a la juventud radical revolucionaria, de los años sesenta del siglo pasado, una columna firme e indestructible, un ariete en la conquista de valores de transformación social,, que más tarde conformó el gobierno del Presidente Salvador Allende, del cual fue un integrante destacado, leal y consecuente, hasta el final, solo interrumpido, por el abyecto golpe militar de 1973, que deparo prisión tortura y más tarde exilio a muchos de sus componentes.
4.- El profesor Jorge Tapia Valdés, quizás sea el único político y jurista que conoció en detalle el funcionamiento del poder legislativo, como funcionario del mismo, desde sus inicios como abogado y profesor universitario en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, hasta llegar a ocupar cargos ministeriales bajo el gobierno popular.
5.- Jorge Tapia Valdés, fue un hombre, como el que describe, Primo Levi, en su libro ´´esto es un hombre´´: íntegro, sencillo, humano, servicial, humilde, firme, flexible y cariñoso. Trataba a todos por igual. Su sonrisa rompía los hielos más duros Dotado de un natural instinto, resolvía difíciles conflictos políticos con una sencillez pasmosa Nunca le interesó el poder, pero cuando lo detentó, lo hizo con maestría. Su principal característica como jefe, fue la conformación de equipos de trabajo con proyectos autónomos, que estimulaba permanentemente. Le gustaba delegar, y apoyar firmemente a sus integrantes sin distingo de ninguna naturaleza.
Para él, lo principal siempre fueron las personas. Se preocupaba y esmeraba por inventar en muchas ocasiones, encuentros sociales, en las que se generaban fuertes lazos de amistad y compromiso con el proyecto común.
6.- Ahora, sólo deseo expresar en nombre de todos quienes lo conocimos: gracias hermano, profesor y correligionario, Jorge Tapia Valdés, por tu amistad, por tu cariñosa compañía, por ayudarnos a ser mejores personas, por tu fe, por dejarnos un recuerdo tan limpio, por tu sonrisa amplia y transparente, por tu risa fácil e inteligente, por tus libros, por tus clases, por tus grupos de estudio y trabajo, por creer en el derecho y la política como disciplina de lo humano.

Miguel León Prado
Abogado,
Universidad de Chile (1972). Actual profesor investigador en la Universidad Central de Venezuela.