No todo puede ser malo

Señor director.

Una duda bastante razonable que surgió a medida que la pandemia recrudecía en nuestro país (debido, probablemente, a que el aumento de contagios parecía volver cada vez más real la posibilidad de cada uno de nosotros de caer enfermo), fue la del costo de una hospitalización. Especialmente, en los casos más graves, cuando esta debe darse en sala UCI. A continuación, dejo un breve extracto de una entrevista, que permitirá al lector hacerse una idea.

” El coordinador del Comité Covid del Servicio de Salud Concepción, Miguel Aguayo Castillo, explicó que un hospital podría recibir hasta cerca de $3 millones por una persona que ocupó una cama “común” durante una semana.

Sin embargo, esto se incrementa hasta los 18 millones de pesos si un paciente es derivado a la UCI por el doble de tiempo, donde se deben considerar los gastos médicos asociados.”

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/05/29/cuanto-cuesta-una-hospitalizacion-covid-19-chile.shtml

Como cabe imaginarse, no hay quien pueda entusiasmarse ante la perspectiva de tener que desembolsar semejante suma. En este contexto, se anunció el primero de este mes, un seguro de vida que beneficiará a más de 235 mil funcionarios de salud, tanto de hospitales como de atención primaria. Este contempla un capital de 7,2 millones de pesos, y estará vigente hasta el 31 de diciembre de este año.

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/05/29/cuanto-cuesta-una-hospitalizacion-covid-19-chile.shtml

En muchas áreas se ha cuestionado el actuar ministerial. Sobre las cifras de contagiados, muertos y recuperados, las formas de reportarlas, las cuarentenas y como se han implementado, entre otras cosas. La justicia, sin embargo, obliga que se reconozcan tanto los fallos como los aciertos. No quiero ser percibido como alguien que busca defender a ultranza al ministerio, o al propio ministro. Solo se me dio la oportunidad de escribir una columna, y poco puedo contribuir si me limito a criticar las mismas cosas que todo el mundo. Escaso puede ser mi aporte si pretendo ser una voz más en un coro donde todos cantan la misma nota.

Los errores, fracasos, y tragedias de nuestro sistema de salud serán (y han sido) representados con sus más vivos colores por más de una persona, y por más de un medio. Por eso, preferí centrarme en este tema para escribir esta modesta columna. Porque al menos hubo el sentido común para preocuparse por una urgencia muy concreta y muy práctica, se buscó responder una duda muy real, que no me cabe duda han tenido muchos trabajadores de la salud: Si me enfermo de esta cuestión ¿Cómo cresta lo pago? Bueno, ya sabemos cómo. Y me parece bien, el ministerio ha hecho lo que correspondía, y ha buscado como cuidar a su gente.

Eduardo Margulis Viveros
Estudiante Medicina UNAB