De Estados Unidos a Santiago a Chillán

Era el comienzo de los 90, recién casada y feliz de comenzar una nueva aventura.

Titulada de Dibujante Industrial…de la época del tablero de dibujo, y feliz de comenzar una nueva vida por muy diferente que sonara. Quizás en cierta forma dejaba atrás la gran metrópoli de Santiago, pero los viajes frecuentes a visitar a la familia no lo hacia tan pesado. Aunque como olvidar años en que la carretera era la Panamericana Sur y tenía una sola pista para cada lado….si tocaba un camión al frente, uf…eso si era tener paciencia. El viaje a Chillán duraba alrededor de 6 horas si estaba relativamente despejado y el clima nos acompañaba.

Llegar a la Villa Palermo, a una casa acogedora, y hacerla tu primer hogar es un lindo recuerdo. Visualizar el primer invierno en donde durante todo el mes de mayo no llovió solo 2 días y sentir la lluvia torrencial del sur era una melodía muy grata de recordar.

Ir en las noches a la feria a comprar la verdura que llegaba en camiones directo de los campos, era por lejos la mejor verdura que he disfrutado en mi vida.

Y luego comenzar a trabajar en Copelec como dibujante me abrió al mundo de las amistades junto a un grupo de “jóvenes” como yo que necesitaban trabajar, pero que también lo queríamos pasarlo bien.

Tantas juntas y asados de fin de semana con la Patty Avendaño, Patty Ponce, el Carlitos, Juanito, Nelson, Carmen, Gaby, Jorge…en fin, amigos que me regalaron MUCHAS risas que aun conservo en el baúl de los recuerdos.

También mi paso por el Instituto Chileno Norteamericano…no para hacer clases, sino para tomar clases en el nivel más avanzado, era una época sin internet ni celulares, y solo tener la oportunidad de practicar y hablar ingles con dos grandes personas…la Pamela y la Gaby. Finalmente nos hicimos tan cercanas que terminamos haciendo las clases en las diferentes casas y compartiendo una rica once.

Chillán me dejo muchas enseñanzas y recuerdos lindos, y hoy en día es el hogar de mis hijos, como no estar agradecida de Chillán. Ellos están viviendo de alguna forma cosas parecidas a las que yo enfrenté sobretodo, disfrutar una ciudad mas acogedora y tranquila en relación a Santiago. Para estos tiempos difíciles, soy agradecida de que estén en Chillán. Solo espero que armen su carpeta de experiencias de vida de la mejor forma posible para que en el futuro miren hacia atrás y recuerden con orgullo y alegría todos los momentos vividos y como salieron adelante en los momentos difíciles.

Anónimo